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De, una vez más,
escuchar,
acoger y repetir el mensaje alegre
de los Ángeles de Dios.
Es tiempo de alentar sueños de armonía y paz y,
mirando a los “ángeles
aquí en la Tierra”,
demos nuestra contribución,
para tornar este nuestro
espacio
un poco más parecido con el Cielo. |